Fotografiar el alma del Carnaval de Oruro: consejos prácticos para capturar una Obra Maestra viva

El colorido de los trajes, las historias bordadas en cada vestimenta, las máscaras que susurran mitos, los gestos y guiños de los danzantes, el movimiento vibrante de las coreografías, las reacciones del público al paso de los conjuntos folclóricos, el fuego de las Diabladas, las escenas costumbristas que emergen entre danza y devoción, la ternura de los pequeños bailarines, la vida paralela en las gradas, los semblantes al cruzar la Puerta Santa del Santuario…

La Peregrinación del Carnaval de Oruro es, para cualquier fotógrafo, un disparo continuo, un latido visual. Resulta imposible imaginar la cantidad de fotografías que se generan durante esos días. En algún rincón del tiempo, sería fascinante poder cuantificar los millones de imágenes que han nacido aquí como testimonio gráfico de una celebración única en el mundo.

Y es que el Carnaval de Oruro —reconocido como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad desde 2001— representa una experiencia fotográfica que todo fotógrafo o periodista de viajes, profesional o amateur, debería vivir al menos una vez en la vida.

Si estás considerando viajar a Bolivia para documentar con tu cámara esta celebración desbordante de espiritualidad, cultura, música, color y movimiento, aquí comparto algunas recomendaciones basadas en mi experiencia durante el Carnaval de 2025.

Acreditación para cubrir la Peregrinación desde dentro

Si tu objetivo es fotografiar la entrada desde dentro del recorrido oficial y captar los momentos más cercanos y simbólicos de los danzantes, debes saber que, como ocurre en muchas celebraciones festivas del mundo, necesitarás una acreditación de prensa. Este pase te permite ingresar al circuito con ciertos permisos, siempre bajo condiciones de respeto y movilidad limitada.

Me refiero a que, aunque estés acreditado, es importante no entorpecer el desarrollo de la Peregrinación ni el paso de los danzantes, porque se prioriza el respeto al carácter devocional de la festividad. Bien es cierto que, luego, en el terreno, la realidad es otra, y existen actitudes por parte de fotógrafos, creadores de contenido y periodistas que resultan bastante cuestionables. Incluso, por experiencia, te encuentras con personas cuya acreditación brilla por su ausencia. Pero ese sería debate para otro post.

El organismo encargado de emitir las acreditaciones es el Sindicato de Trabajadores de la Prensa de Oruro (STPO), con quien es necesario ponerse en contacto para realizar la solicitud. Habitualmente, la documentación requerida incluye:

  • Nota de solicitud y obtención de la credencial para cobertura periodística
  • Certificado del medio de comunicación en el que desempeñas funciones
  • Credencial institucional vigente
  • Fotografía con fondo blanco (4×4, formato digital)
  • Pago de la tasa correspondiente (en 2025 fue de 20 Bs para prensa local, 130 Bs para nacional y 230 Bs para internacionales)

Siempre existen situaciones especiales, como fue mi caso. Yo no iba de la mano de ningún medio de comunicación ni contaba con credencial institucional, sino que viajé como estudiante del Máster de Periodismo de Viajes de la School of Travel Journalism  como parte del viaje para mi Trabajo Final de Máster. Así, tras conversar con el STPO, la documentación aportada en sustitución del certificado del medio fue un certificado emitido por la escuela y mi título de periodista.

Para abordar estas gestiones, te recomiendo contactar con el STPO al menos un mes antes del Carnaval. Ya en Oruro, deberás visitar las oficinas del sindicato —el día previo a la Peregrinación o incluso esa misma mañana— para liquidar la tasa y recoger tu acreditación. Para ese momento, te aconsejo ir con tiempo… y paciencia.

Los mejores lugares del recorrido

El recorrido de la Peregrinación tiene una extensión aproximada de 4 km, comenzando en la avenida 6 de Agosto y cruzando calles como Bolívar, La Plata, Adolfo Mier, Presidente Montes, Petot y la Avenida Cívica, hasta alcanzar el Santuario de la Virgen del Socavón.

Elegir bien el lugar desde donde fotografiar puede marcar la diferencia entre una imagen documental y una que transmita emoción, contexto y alma.

Desde mi experiencia, estos son algunos de los puntos más recomendables:

  • Calles La Plata, Adolfo Mier y Presidente Montes, en torno a la Plaza Principal 10 de Febrero, ofrecen un fondo arquitectónico único y expresiones intensas del público.
  • Mi preferida fue la calle Presidente Montes, que mantiene un ambiente más relajado y familiar, frente al público más joven y bullicioso de La Plata y la Mier. A determinadas horas, ese jolgorio puede dificultar la labor fotográfica. Además, para las fotografías en la calle Presidente Montes, el edificio de la Gobernación es un muy buen telón de fondo, sobre todo con su iluminación nocturna.
  • A primera hora, muchos fotógrafos comienzan en la Avenida 6 de Agosto, donde la luz matinal es ideal y la decoración aérea añade color y contexto.
  • La Avenida Cívica es otro lugar álgido. Allí se aprecia la magnitud del Carnaval y los bloques folclóricos entregan el alma en sus últimos pasos. En 2025, las restricciones para fotógrafos no facilitaron buenas tomas desde esta zona.

Pero, sin duda, el momento más impactante ocurre frente a la Puerta del Santuario del Socavón. Las miradas se elevan, los pasos se ralentizan, muchos lloran. Desde el punto de vista de la fe y la devoción, es el instante más poderoso. Si te gusta capturar gestos, muecas y detalles faciales, busca un buen ángulo justo tras la Puerta Santa, donde muchos danzantes se despojan de sus máscaras.

Grupo-de-morenos-compartiendo-en-un-puesto-callejero-de-La-Calle-13-de-Oruro Bolivia Mario Trotamundos

Salirse del recorrido: historias que suceden al margen

Más allá del recorrido oficial, existen escenas igual de potentes, a veces más íntimas y humanas.

Algunas sugerencias desde mi experiencia:

  • Calles traseras y puntos de descanso: danzantes que se preparan, se ajustan el traje, se hidratan o simplemente descansan. Imágenes más auténticas y sin pose. Un lugar interesante es la zona entre calles Bolívar y Petot, una vez pasada la plaza principal.
  • La Calle 13: para muchos danzantes, es wasi —casa, refugio, reencuentro—. Allí se celebra tras la promesa cumplida. Te lo cuento en profundidad en este otro post.
  • Las gradas y el público: el Carnaval también se vive en las gradas, entre familias, visitantes, reencuentros. Fotografiar al público también es contar el alma de la fiesta.

Y, sin duda, mi mayor recomendación es no limitarse al sábado de Peregrinación ni al domingo de Carnaval. Llega a Oruro días antes y quédate unos días después. Solo así se comprende la transformación de la ciudad, se percibe su vibración completa, y se capta, con cámara o sin ella, el alma del Carnaval de Oruro.

La visión del fotógrafo orureño Marcelo Meneses, Alma Tunante

Si hay una mirada que ha sabido captar el alma del Carnaval de Oruro en los últimos años, esa es la de Marcelo Meneses, más conocido como Alma Tunante. Su trabajo va más allá de la estética: es fotografía emocional, documento histórico y activismo cultural al mismo tiempo.

“Conlleva demasiados detalles, no solo lo cultural, no solo lo religioso… hay muchas personas detrás de ello, y nosotros también hemos dedicado tiempo a hacer registro fotográfico como los bordadores, los carreteros, los danzantes… Vienen a contarte historias, historias familiares, descendencias, legados.”

Esa sensibilidad es la que guía su lente. No busca solo captar danzas; busca retratar vidas que se entrelazan con la tradición.

Fotografiar el Carnaval, como él lo entiende, implica un proceso de aprendizaje profundo. “Ha sido un proceso hermoso… entrenar ese ojo, perfeccionarlo, mostrar los detalles en todo, tratando de sensibilizar o emocionar al veedor de nuestras postales.” Y es que Marcelo no solo dispara su cámara: observa, escucha y conecta con quienes danzan, ofrendan o simplemente sienten.

Uno de sus sellos es su capacidad de retratar los cambios: en los trajes, los colores, los personajes que aparecen en las caretas, incluso en los músicos. “Se nota todo ese proceso evolutivo”, explica. La fotografía, para él, es memoria visual del tiempo. “La fotografía es atemporal… siempre te va a mostrar cosas que antes no podíamos tener. Nos ayuda a comprender el proceso evolutivo que han tenido las danzas.”

Lo que más conmueve de su testimonio es el respeto que mantiene hacia los danzantes y su espacio sagrado: “Estando en el recorrido tienes que estar dentro de los danzarines. Pero todo espacio del danzarín es sagrado, entonces estaríamos rompiendo con eso.” Aun así, su cercanía le ha permitido retratar desde adentro: “Me ha tocado estar dentro de un bloque de morenos… se vive desde otra manera estando ahí.”

A nivel técnico, su secreto está en la preparación y la paciencia. Asiste a los ensayos desde noviembre: “Ahí es donde nosotros también aprendemos los tiempos… los momentos en los que sí podemos hacer una buena foto.” Gracias a eso, cuando llega la Peregrinación, ya sabe anticipar movimientos y capturar emociones reales.

Y cuando le preguntan por qué seguir, por qué volver año tras año, responde con una frase que resume lo que tantos orureños sienten: “Si la Mamita quiere, no voy a faltar este Carnaval.”

Para Alma Tunante, fotografiar el Carnaval de Oruro no es un encargo, es una promesa devocional. Es un acto de fe, de identidad y de amor profundo por su tierra. Su lente nos recuerda que hay imágenes que trascienden el instante, porque guardan en sí el alma de un pueblo.

Para conocer más sobre Marcelo Meneses, Alma Tunante, puedes escuchar el podcast de “Voces del Carnaval de Oruro” en el que le entrevisto.

Después de vivir el Carnaval de Oruro desde dentro, siento que fotografiar el Carnaval de Oruro es mucho más que una cobertura periodística o visual. Es una experiencia sensorial y espiritual que te exige estar presente, abierto y dispuesto a comprender una cultura desde dentro, de la mano de quienes la hacen posible.

No se trata solo de capturar imágenes. Se trata de devolver, con cada disparo, algo del respeto que la celebración merece tras siglos de historia y devoción.

Como fotógrafo y periodista de viajes, viví el Carnaval de 2025 como un aprendizaje continuo. Y hoy, desde estas líneas, me ofrezco para, si decides viajar a Oruro en Carnaval, contagiarte de mi pasión viajera y mi amor por esta tierra. Porque hay celebraciones que se viven con los ojos, pero se fotografían con el alma.

Y sí, el Carnaval de Oruro también merece vivirse sin cámara. En algún momento, conviene guardar el visor y mirar con el alma. Hay imágenes que no se capturan con sensores, sino con emociones.